yolandacanovas

Quiere lo que escribes y escribe lo que quieres.

La más bella hija del cielo y del agua 20 julio, 2014

Filed under: ARTE Y VIDA — yolandacanovas @ 3:17 PM

La primera vez que Sandro vio a la esposa de su vecino Marco se sobrecogió. En la entrada del Puente de Santa Trinita, con un vestido de terciopelo y seda azul claro, los cabellos ondulantes y su rostro, con el fulgor del sol reflejándose sobre oro puro, amigo mío no era de este mundo. Cuando Simonetta lo miró de soslayo con sus ojos de aguamarina, tuvo la certeza de que su belleza lo estaba comprometiendo de por vida, y de que ya nunca habría otra mujer. Se sobrepuso como pudo y saludó a aquella que sería su única musa, su inspiración, su religión.

Sandro se sabía condenado a la adoración, pero prefería saberlo y sufrirla a no haberla conocido nunca, porque ya no era capaz de imaginar un mundo en el que no pudiera poner su arte al servicio de su amada.

Refugiado en el trabajo, y como uno más de los  magníficos artistas que rodearon a la poderosa familia Médici, el tiempo transcurría en un frenesí creador del que todos formaban parte.

Por las noches, Sandro soñaba despierto. Que la joven estuviera casada no le importaba, Florencia era una ciudad de costumbres avanzadas, y no sería la primera esposa que coqueteara con un joven pintor, para insinuarle que tal vez ninguna otra piel tan blanca podía servir de modelo a su siguiente virgen.

Sin ir más lejos, en Prato, los padres de su colega Filippino Lippi son su maestro Filippo Lippi, antiguo capellán, y la que fue novicia de Santa Margarita, Lucrezia Buti.

Luego se despertaba, y recordaba que los Vespucci eran sus amigos, influyente familia próxima a los Médici, y que él no era más que el hijo de un tintorero que había tenido éxito con los pinceles.

Simonetta Cattanei

Simonetta Cattanei

 

 

IN MEMORIAM 7 octubre, 2013

Filed under: Mejora personal. — yolandacanovas @ 9:13 PM

Vivir con la pérdida.
Me preguntas si hay tristezas que no se pueden superar, y te digo que sí, que las hay.
No quiere decir que no vuelvas a reír, ni que no puedas ser feliz, solo que el tiempo pasa, y solo confirma el enorme vacío.
Ese tremendo socavón, esa canción que no puedes escuchar, esa música festiva que duele y hace que tengas que respirar más deprisa, porque inhalas y no entra suficiente oxígeno, y te ahogas, y respiras todavía más rápido, y te agobias, y te das cuenta de que está ahí…
Han pasado varios días desde la última vez, pero está ahí. Han pasado años desde entonces, pero está ahí.
No creo que luchar sea una estrategia adecuada para estas tristezas, sí para otras, pero quizás para estas, lo mejor sea concederles el espacio que reivindican, que no es ni más ni menos que un espacio en tu memoria, un recuerdo, un momento que fue suyo y ahora es lo único que les queda.
Puede que la mejor manera de llevar esta tristeza sea no ya vivir con ella, sino rendirte a la evidencia de que fue, es y será importante para ti, y además de lamentarte de no tener ya cerca el objeto de tu amor, puedes derramar tu amor sobre todos aquellos a los que los dos quisisteis.
Da lo que quieras llevarte, da por el que ya no está, y el dolor se transformará en una triste, pero feliz sonrisa.

 

TU “YO” DE ANTES 16 septiembre, 2012

Filed under: Mejora personal. — yolandacanovas @ 8:20 PM

Me dices que te van bien las cosas, pero que también te acompaña una rara sensación de vértigo, “como si caminaras todo el tiempo por un estrecho bordillo que no te da tregua”.
Creo que con el pasar de los años, algunos olvidamos el placer que nos producían las cosas sencillas.
Algo tan simple como tomar el sol, sentir la arena bajo nuestros pies, el agua del mar con color de gema, disfrutar de un buen libro con tiempo suficiente para leer hasta que decidas, dar un largo paseo, comer pan recién hecho, tomar de buena mañana un café con leche calentito, y como no, los ratos deliciosos de soledad voluntaria o de buena compañía.
Ah, la buena compañía.
El olor de una buena naranja cuando tienes hambre y sed, un tomate partido con aceite y sal, un poco de vino tinto con un buen queso. No me digas que alguna de estas cosas no te hace cerrar los ojos.
Nos vamos insensibilizando de acuerdo a los aconteceres diarios y vamos cambiando nuestras costumbres por otras más complejas que la mayoría de las veces nos producen beneficio pero no bienestar.
Recuerda que un día fuiste diferente a cómo eres ahora. Si el cambio ha sido para mejor, enhorabuena. Si has ido cambiando a un estilo de vida más perjudicial o insatisfecho quizá sea hora de recordar cómo eras cuando disfrutabas de las cosas más sencillas de esta vida.
¿Te acuerdas?

 

Tiempo de Leyenda 3 julio, 2012

Filed under: Mejora personal. — yolandacanovas @ 3:54 AM

Me dices que algunas noches sueñas con tiempos mejores, y te despiertas con una gran angustia.
Eran tiempos felices, sobre todo porque, según cuentas, no faltaba nadie, y ahí es donde me das la clave para entenderte.
Entonces también había días buenos y días malos, pero todavía no te había tocado perder, todavía no te habías enfrentado a lo irrecuperable y lo irremplazable, todos los que querías estaban aquí, cerca, al alcance de tu mano.
Ah, la plenitud, el tiempo de la abundancia, en el que nombrarlos era tenerlos y a veces sin nombrarlos los tenías, y a veces te sobraban, en aras de un “no sé qué” que andabas buscando.
Es el sino de nuestra vida, cuando todo lo tenemos, nos hace reparar en eso que deseamos, como si reconocer la felicidad en la vida cotidiana fuera lo más difícil del mundo. Engreídos, soberbios, exultantes y poderosos en nuestros desaciertos.
“Es tiempo de perder” me dices, recordando a los que ya no están, y temiendo que la vida te arrebate otro de tus imprescindibles. ” ¿Por qué el mundo no se ha parado?”
“Nunca crecemos lo suficiente para afrontar esa pérdida”, te digo yo. Basta ya de creernos capaces de superar ese roto en nuestro muro perfecto.
Reconozco, luego comparto.
Mira a tu alrededor, y mira dentro de ti.
Ese mundo imperfecto que ves ahora te está pidiendo a gritos que lo adornes cada día, que lo cuides y lo hagas mejor. Eso de lo que siempre reniegas, los besos que no das, los ratitos de conversación, las miradas que sonríen antes que las bocas, eso es lo que da sentido a tu vida. Y el sonido del mar, y la sandía de todos los veranos, y la mano del otro, y algunas veces tus canciones, y otras tus silencios.
Mira hacia adentro, todo lo que te enseñaron vive en ti, y a través tuyo perviven, y su recuerdo está ahí para ayudarte y hacerte feliz, esa es su misión.
Este “tiempo imperfecto” que ahora vives es tu “Tiempo de Leyenda” de después. Enriquécelo, para que su recuerdo te dé calor en las noches de invierno.

 

EL GRAN AZUL 27 marzo, 2012

Filed under: Mejora personal. — yolandacanovas @ 6:04 PM

EL GRAN AZUL
Respuesta a tu consulta sobre si somos afortunados.
Paseo abajo, como otros años, con la ilusión de una oruga que pudiera ser consciente de su transformación en mariposa, andaba ayer mirando escaparates con indolencia y descaro, que para eso están los escaparates de las tiendas de lujo, para ver de cerca esos objetos de deseo y que te arranquen una sonrisa. Sueño, realidad, belleza, poder, estatus, en el fondo da igual, todo es tan antiguo como el hombre.
De pronto, en la acera, a unos metros de mí, lo vi. Era un muchacho con la espalda deforme, y la mostraba justificando por qué pedía limosna, quizás con más derecho que otros cuerpos sanos…
Pasé a su lado, como tantos otros, y a 3 o 4 metros algo dentro de mí me hizo volverme irremisiblemente hacia él. No me atreví a mirarlo más que a los ojos, ni siquiera me quité los walkman, me agaché y le di una moneda. El me miró, y entonces vi en sus ojos tantas cosas en un instante que me quedé desbordada.
Vi el azul del mar de los veranos de mi infancia, vi la pureza de los niños, azul bebé, vi el verde de la selva que nos sobrevivirá, aguamarinas al sol, transparencia, ilusión y vida. El me dio una piedrecita de cristal, de las que venden de relleno para los jarrones, de un montón que tenía preparado para agradecer las limosnas.
Agarré la piedra, y me di cuenta de que no oía lo que decía, porque no me había quitado los auriculares de las orejas, me levanté y me marché, guardando su piedra en el bolso.
Esta mañana, Paseo abajo, no sé si salí a buscarlo, y después de varios escaparates de belleza de pavo real, volví a encontrarlo. Tenía claro lo que iba a decirle, lo había pensado, necesitaba volver a mirarlo a los ojos y preguntarle si tenía un sitio donde dormir.
Acababa de llegar, todavía no había sacado de su mochila las piedras de gratitud, y me alegró mucho comprobar que tenía piernas, que era al menos capaz de caminar, que nadie lo había traido, que había llegado solo.
Me agaché, le di una moneda, me dio las gracias y volvió a mirarme. Esta vez llovía en la selva, todo olía a verde, y todos los mares del sur invitaban a la aventura, había camino para andar, y como el día anterior, ni rastro de rencor ni de desesperanza.
Le pregunté si tenía un sitio para dormir, y me dijo “Si, Dios te bendiga y te acompañe”. Yo le deseé lo mismo, porque, aunque no soy creyente, si su Dios le da esa fuerza, no me importaría encontrármelo.
Sal ahí fuera y comprueba lo afortunado que eres, y comparte tu suerte.

 

UN HONOR Y UNA OSADÍA 5 febrero, 2012

Filed under: Mejora personal. — yolandacanovas @ 8:13 PM

Es un honor estar hoy aquí con vosotros, gente que quiere luchar, y como siempre, un ejercicio de osadía sin límite intentar contaros algo que os interese.
Me dices que estos tiempos son hostiles, y tienes razón. Lo que no sé es si te refieres a tu situación personal o al entorno.
Quizás para algunos de nosotros, esta sea la primera vez que nos toca vivir en “espiral descendente”, aunque muchos se encargan de recordarnos lo de los ciclos, los movimientos pendulares, los ondulatorios, la caducidad de occidente frente al modelo oriental…
Lo único que puedo decirte es que yo he decidido reforzarme como persona, y si Oriente tiene un plan, yo también lo tengo. Y si es el fin de una era, yo voy a estar en la siguiente.
No esperes tener un colchón, ni tutelas de ninguna clase. La suerte existe, y aunque no vas a encomendarle tu futuro, no te niegues una oportunidad.
Seguro que hay algo que haces especialmente bien. Piensa qué. Crea tus opciones y elige.
Lo importante son las decisiones.
Después, acumula conocimiento. Es todo lo que puedes hacer. El conocimiento está en tu mano. La sabiduría es alquimia, late debajo de todo, no está al alcance de todos.
Huye con toda la rapidez que seas capaz de los “vampiros de energía”, ya sabes a quienes me refiero, están por ahí, ocultando el sol, quitando brillo a los días, “tirando para abajo de todo lo que se mueve”.
Tu actitud es mucho más determinante ahora que tu aptitud. Tu actitud consciente, que asume que te estás musculando, que asume que si piensas que te va a ir bien te irá bien, que hay un talento queriendo salir.
No te castigues, somos excesivamente severos con el fracaso. Supéralo. Ya pasó. Ni eras como te veías antes ni eres como te ves ahora.
“Haz o no hagas, hoy no existe el intentar” Maestro Yoda.

 

DUEÑO DE TU VIDA 30 diciembre, 2011

Filed under: Mejora personal. — yolandacanovas @ 11:19 AM

¿La clave para ser feliz?, tantas respuestas como personas haciéndose esa pregunta…tal vez disfrutar tu vida cada día y cada momento que pasa, quererte y querer, y acumular calor que te ayude a afrontar los malos tiempos. Así, si algún día tu realidad se desmorona, sabes que podrás superarlo, y que rendirte o desesperarte no son opciones.
La clave para ser feliz es fortalecerse, y tener en cuenta que “siempre es ahora”, y que lo malo, como lo bueno, pasa, y que podemos buscar nuevos momentos buenos en las cosas más sencillas, en la naturaleza, en tu cuerpo saludable, en el lugar en el que vives o en su sonrisa la próxima vez que podáis veros. No importa lo malo que sea tu día, siempre puedes encontrar algo que admirar para sentirte mejor, la vida y el arte caminan juntos. La belleza puede cambiar tu día, tu vida, tu actitud, y la imagen que tienes de ti mismo.
Tú no tienes enemigos, porque no has dejado que tus enemigos te tengan a ti.
Tú ya has probado el veneno, y has sobrevivido, porque si no no estarías leyendo esto.
¿Te acuerdas del veneno? Los problemas no existían, podías con todo, nada era suficiente, la distancia dolía como un puño en el estómago, la duda como un hierro candente, la realidad se disolvía, tu mente era como una pastilla efervescente, en la que los únicos contornos definidos eran los suyos. No había cielo ni infierno, porque vivías en los dos sitios al mismo tiempo, tocado por los dioses, invencible, nadie te lo podía quitar. Joven ingenuo sin edad, temerario, suicida, con sed insaciable de vampiro.
Pues bien, eso también te fortalece, y te descubre otras formas de vida, en las que construyes tu universo con esmero, mimando tu entorno, regalando y regalándote cada día. No te falta de nada, no esperes que no te falte nadie porque eso es imposible. Como decía León Felipe, te sabes todos los cuentos, y te has dormido con todos los cuentos, por lo que te diría que ahora, a vuelta de todo esto, eres el auténtico dueño de tu vida.

 

 
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