yolandacanovas

Quiere lo que escribes y escribe lo que quieres.

Vampiros del tiempo 28 octubre, 2011

Filed under: COACHING RELACIONAL,Mejora personal. — yolandacanovas @ 12:56 PM

Ya nadie tiene tiempo para nadie.
Estamos dominados por lo urgente, y relegamos, descuidamos y olvidamos lo que es realmente importante.
Hoy nadie tiene tiempo para escuchar. No escuchamos a los padres porque son mayores y no entienden nuestro nuevo lenguaje -cuantas veces he ido con ellos, vociferando de mis antiguos asuntos, y he visto por el retrovisor sus miradas, resignados a mantenerse al margen de aquel trabalenguas que no compartían, y que triste debe ser para unos padres no poder compartir con sus hijos-.
Que no daría yo por un ratito de conversación, por volver a admirar el valor de tus silencios, por que me dedicaras una sonrisa de serena aprobación, por coger tu mano.
Tampoco escuchamos a los hijos, vamos con ellos y no estamos con ellos.
A la salida del colegio, en el coche, en casa, sus ojos de ambrosía que se ríen antes que su boca, ofreciéndose con toda la inocencia de la que solo un niño es capaz, mil años que viviera no serían suficientes…
Y esos otros ojos verdes, sin los que yo no sería yo, decidme al menos que hoy no estáis tan solos.
Como decía Dyer, “La única prueba de que estamos vivos es que crecemos”, yo prefiero pensar que es eso, que crecemos, y entendemos la “injusta” medida de nuestra ceguera, nos aceptamos, y nos reconciliamos con nosotros mismos.
“Ser como te gustaría ser”, ese es tu deseo, y también el mío, ser capaz de escuchar, de hablar con un niño y con un anciano, de conversar pausado y tranquilo, o alegre y tintineante como un cascabel, siempre paciente y respetuoso.
Tener tanto tiempo como demanda de él recibas, y que tu alimento sea cuidar y aprender para mejor cuidar, porque hay tanto que aprender, y tanto que cuidar…
A los que no tenéis tiempo, casi todos os disculparán, pero pensad si os perdonaréis vosotros después, cuando os miréis al espejo y no os reconozcáis, porque algún ser oscuro os haya vampirizado.

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“Aquí en Gurulandia” 18 octubre, 2011

Filed under: Mejora personal. — yolandacanovas @ 1:01 PM
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Desde que empecé a trabajar en crecimiento personal, he seguido el consejo de “leer mucho y aprender de los mejores” que me dieron con muy buena intención.
He andado todos los pasos: He cambiado el rumbo de mi vida, he dejado un trabajo de 18 años, he conseguido que creyeran que ellos me dejaban a mí, he vuelto a las bases, al arte, mi amor primero, incluso he cambiado de casa, que no estaba en el guión.
Me he reinventado, he desaprendido, me he deconstruido y todas esas maniobras arriesgadas pero necesarias que describimos cada día a los que nos escuchan.
Y me ha ido bien, y creo en el poder de la convicción, en la magia de cumplir lo que se desea y desear lo que te hace más feliz.
Ahora bien, ese no es el caso de todos.
Aquí en “Gurulandia”, nombre cariñoso que nos ha dedicado mi consulta, nos hemos olvidado de su caso, que hoy en día es más frecuente que el de aquellos que “nos hemos tirado al monte con un libro, un lápiz y un cuaderno, y nos ha salido bien”.
Su situación es la de una persona que estaba satisfecha con su trabajo, que no quería cambiarlo, que había conseguido que le gustara, que se levantaba con la ilusión de ser útil y de hacerlo bien, que disfrutaba con lo que hacía, y que de la noche a la mañana se encuentra sin empleo.
Dejar un trabajo, sobre todo si es de años, incuso voluntariamente, produce cierto temblor, imaginemos si es impuesto, de un día para otro.
Pues bien, ante todo tendría que saber si el trabajo ocupaba la justa medida de tu emoción y tu tiempo, y no estaba sobredimensionado a todas las facetas de tu vida. Si era así, ahora es el momento de poner las cosas en su sitio, y de mirar hacia atrás con una visión precisa de lo que era tu trabajo. si era un medio de vida, tienes que buscar otro, y si además era tu pasión, tienes que mantenerla viva.
El “plan B” tiene que ponerse en marcha de manera inmediata, sin treguas ni días de reflexión. Otra puerta se ha abierto, o quizás tu cerebro, y hay que pasar a la acción.
Tanto si quieres seguir con la dedicación que tenías, como si quieres cambiar, pasas a la “espera activa”. Estudia, aprende más cosas. Es conveniente que aunque te prepares por tu cuenta, te matricules en un curso de tu interés, te ayudará a llevar una vida más organizada.
Invierte en tí en la medida de tus posibilidades.
Lleva una vida ordenada. El orden es fundamental ahora.
Organiza y ocupa tu tiempo rentablemente. Mantén la disciplina en la medida de lo posible.
Descarga de tareas a otros miembros de la familia, ocúpate de las tuyas, pero no invadas el tiempo que tienes que dedicar a tu mejora.
Relaciónate. Puede ser duro, pero es necesario.
Celebra tu salud, celebra tu edad, sea la que sea, tienes tiempo. Si eres joven tienes más tiempo. Si has vivido más, todo lo que has vivido te será útil, ya lo verás.
Cuida tu aspecto. Dedícate los mismos cuidados que siempre. tu cuerpo es tu vehículo, y como dicen los orientales, “la calamidad nace del descuido”.
Haz deporte, incluye el deporte en tu rutina. Corre, un poco más cada día, si no estás en forma, anda, y algún día tendrás ganas de correr.
Hazte unas tarjetas. Si no tienes tarjetas de visita, ¿Como vas a presentarte cuando te pidan los datos de contacto?
Y por último, y como no puedo resistirme, algo de la “cesta del druida”, como tu dices, aprovecha esta nueva etapa para escucharte, hazte la pregunta del millón “¿Que es lo que quiero?” y cree en tí, porque solo tú sabes lo bien que lo puedes llegar a hacer.
Te deseo, como decían los egipcios, “Vida, Salud y Fuerza”, el amor y el dinero van y vienen.
Dentro de unos años, en cada escuela, cada universidad y cada empresa, habrá un druida, ya lo verás.

 

Dulce y cándida adolescencia 5 octubre, 2011

Filed under: Mejora personal. — yolandacanovas @ 9:31 PM

La entrada y la salida de la adolescencia tienen un componente de angustia importante, en el primer caso porque todo se acelera a tu alrededor, incluso tú mismo, y después, cuando te has acostumbrado a vivir a esa velocidad,
la vida vuelve a ralentizarse cuando dejas atrás los años de “todo por descubrir”, en los que no adoleces de nada, y ni son cándidos ni siempre dulces.
Y ahí estás, en tu recién estrenada etapa de adulto, tan desvalido como un año antes, pero sin el salvoconducto de tu inexperiencia, teniendo que decidir a qué te dedicarás el resto de tu vida, con quién quieres estar, y otras tantas cosas
para las que no todos estamos preparados. Y te equivocas, y te vuelves a equivocar, y a veces son errores fáciles de resolver, y otras no tanto.
Pasa el tiempo, y aprendes a fallar, porque hay que aprender a fallar, y tropiezas no dos sino más veces en la misma piedra, y todo el camino está lleno de piedras, y te preguntas si el gran error no será el camino mismo, y lo peor de todo es que
puedes estar en lo cierto…
Y de pronto, un día cualquiera, te despiertas con la misma ilusión y zozobra que cuando tenías 14 años, solo que tu edad tiene los números invertidos, y ves claro que el itinerario estaba equivocado, no solo el camino, sino toda la hoja de ruta, y en lugar de mirar atrás y lamentarte, celebras con la emoción y la capacidad de asombro de un adolescente que ya sabes donde quieres ir, y con toda la fuerza que tú sabes que siempre has tenido, te pones en marcha, sin importarte cuantos ni cuando, sino como y a donde quieres que te lleven tus pasos.
Por la dulce y cándida adolescencia, que pervive en nosotros como una voz feliz que canta a través del tiempo, recordándonos quienes somos.